La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005.

Resumen

La excusa perfecta

Superada con amplitud la primera mitad de estas mini-vacaciones, y antes de que esta noche tan inspiradora, silenciosa, limpia y perfecta pierda sus vitaminas, me preparo una taza de té verde y os lanzo esta interesante propuesta para manteneros ocupados mientras yo no cumplo mis promesas (véase aquí gran sonrisa Cheshire) .

[Ilustración de Natasha Wescoat.]

Domingo, 04 de Diciembre de 2005 22:40. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 21 comentarios.

Estampa festiva

Mañana de sol fuerte, día festivo y un ejemplar de no hay nada más lindo que una familia unida paseando por el parque vestida de, básicamente, toda la gama de azules y rosas. El papá viste traje azul oscuro y controla excepcionalmente a su prole; la madre, de rosa chicle, delega el oficio mientras se come unas pipas y los niños, unos de celeste y otras de rosa pálido, hacen lo que tienen que hacer, es decir, nada bueno, bajo la atenta mirada de sus progenitores que sin colcarse de la misa la media, también han colaborado en poner en peligro, con envidiable juego de muñeca, la salud y vaya usted a saber si la vida, de sus pequeños y adorados cachorros. ¿Pero por qué? ¿Pero por qué si sólo están echándole de comer a las palomas en una mañana dominical y ortopédica metida con calzador en la semana laboral? Ah, téngase aquí conocimiento y noticia de la única y principal fobia de esta narradora y pásese sin más dilación a descifrar los porqués y porqueses de tal aversión.

Aclaración primera, dos puntos y a la línea: una fobia no es más que un temor irracional y compulsivo a algo, o a alguien, que normalmente y a la generalidad no le parece temible. Es obsesivo, como bien se deduce y a esta narradora, la verdad sea dicha, le da un poco de apuro afirmar de una manera rotunda que las palomas sean una fobia para ella, pero asco sí le dan. Asco sí le dan, y además le dan mucho. Hace algunos meses vio un programa de televisión en el que cogían una —al azar, nadie se crea, al azar— de entre un puñado revoloteador de plazas públicas, y la observó mientras le levantaban el plumaje. Bajo ese paisaje emplumado de tan agradable tacto corrían, que daba gloria verlas, garrapatas y pulgas en un número imposible de calcular y menos de soportar. Además, no hace tampoco demasiadas fechas, una persona de toda su confianza le estuvo relatando cómo en otra vida, hará unos doscientos años y enterándose de ello gracias a una regresión hipnótica, estas ratas voladoras se transformaron en animales dispuestos a abalanzarse sobre el hombre —o sobre cualquier cosa con chichas que se moviera— para devorarlo, ay, debido a la hambruna y a las enfermedades que asolaban el entorno.

Aclaración segunda: si bien es cierto que en este ciclo las palomas son mansas y a su lado no se corre peligro real (que se sepa), su código genético, su pelaje y su piel deben estar tan irritados que en cualquier momento las criaturas de celeste y rosa, nuestras pequeñas criaturas queridas, las mismas que inocentemente animamos, alentamos y ponemos al alcance de estos seres alados (cargados de cucuruchos de comida insípida de la que deben estar hasta el gollete), pueden convertirse, a los ojos recalentados de esos bichejos hambrientos, en pollos asados listos para comer. Ñam, ñam. ¿Cómo no echarse las manos a la cabeza cuando decenas, centenares de ratas voladoras rebuscan su parte, rodean y pujan en las mangas y los hombros de nuestros hijos, durante una preciosa y festiva mañana de algo más que probable dramatismo?

Corolario: ¡Dios, pero cómo dejan a sus hijos acercarse a las palomas! ¡Pero por favor, qué asco!


Viernes, 09 de Diciembre de 2005 00:23. [ + ]. Tema: Con el dedo en alto Hay 5 comentarios.

Cristina Peri Rossi

Antes:


La bacante

Allí, escondida en las habitaciones.
Ah, conozco sus gestos antiguos
la belleza de los muebles
el perfume que flota en su sofá
y su ira
que despedaza algunas porcelanas.
Husmea las flores encarnadas
las estruja nerviosamente
-esa belleza la provoca-
las rasga las lanza lejos
caen los doseles sobre el lecho
se pasea febril por las habitaciones
está desnuda y nada la sacia
abre cajones sin sentido
enciende el fuego en la chimenea
regaña a las criadas
y al fin temible, con el hocico temblando,
se echa desnuda en el sofá,
abre las piernas
se palpa los senos de lengua húmeda
mece las caderas
golpea con las nalgas en el asiento
ruge, en el espasmo.

Durante:

Erótica

Tu placer es lento y duro
viene de lejos
retumba en las entrañas
como las sordas
sacudidas de un volcán
dormido hace siglos bajo la tierra
y sonámbulo todavía.

Como las lentas evoluciones de una esfera
en perpetuo e imperceptible movimiento.
Ruge al despertar
despide espuma
arranca a los animales de sus cuevas
arrastra un lodo antiguo
y sacude las raíces.

Tu placer
lentamente asciende
envuelto en el vaho del magma primigenio
y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo
y muge la garganta de un terrón
extraído del fondo
como una piedra.

Tu placer, animal escaso.


Y por último:

Después

Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:

Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.

Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.

Ya no amo.

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.

Ya no estoy loca.

Viernes, 09 de Diciembre de 2005 01:10. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 4 comentarios.

Sus labores

Mamá, ¿cuántos años tiene este plato (de plástico, chiquitín, sin un triste dibujo, bajo el bote de la miel)? Pues debe tener tantos años como tú y tu hermana A. juntas. Maravilloso.

A mamá es mejor dejarla tal cual es. Una no puede llegar a su casa y decirle toma estos trapos nuevos, porque seguirá gastando los viejos. Echará al fondo del cajón los que le lleves, zas, y nunca volverás a verlos. Tampoco te molestes en amenazarle con llevarle un día de estos una escoba más ancha, más en condiciones, porque le luce más dar el doble de pasadas con la suya que es tamaño oriental. Por la misma razón, si estás pensando que esas latas de Cola-cao donde guarda las bolsitas de la harina, esas latas de cola-cao del año del catapún no son el recipiente ideal y toma mamá, estos tuppers que lo mismo congelan que almacenan que se meten en el lavaplatos que al microondas... desengáñate, porque no se van a mover de su sitio. Intenta, intenta tenderle la ropa que invariablemente obtendrás la misma respuesta, no cariño, que las cosas ya piden su sitio y yo su sitio les doy.

Es admirable, lo del platillo es admirable, ya lo creo. Primero porque ni las más entusiastas estadísticas de vida útil del plástico podrían prever que algo fabricado en los años cincuenta llegara a cumplir otros tantos en perfecto estado. Pero en perfecto, perfecto estado, sin amarillear ni chispa. Segundo porque claro, ¿cómo es posible que de los seis hijos, ninguno se entretuviera en agarrar ese plato para pasárselo pasillo arriba, pasillo abajo con algún otro, y por una ventana abierta saliera volando en armónica pirueta, tal y como salieron tantas y tantas cosas durante aquellos años? ¿Cómo se ha salvado de tal cantidad de desafortunados lances? ¿Cómo no se ha perdido, ni quemado, ni torcido, ni manchado?

Esas cosas tienen además de años, mérito, y más valor, y solera, y las manos de muchos niños cogiéndolas con aviesas intenciones, además de muchas madres de muchos años unos encima de los otros devolviéndolas a su sitio. Una en su casa jamás las guardaría, pero en la de ella el plato, las latas, incluso el zueco y la campana y el botijo que hoy aparecieron entre sus adornos navideños milenarios, tienen sentido. Cumplen con su labor. Son la magdalena, la inversión a fondo perdido. Ella las cuida y venera como si fueran únicas. En todas las rémoras hay alguien, algo, un momento que ella baraja y te cuenta como si te estuviera dando la receta de la coca boba.

¿Ves la funda de ese cojín? Sí, claro. ¿Y no te suena, no te lo he contado mil veces? No, mamá, sólo de estar aquí en casa, lo he olvidado. La funda de ese cojín está hecha con la tela de tu arrullo. Tenía toalla por un lado y ese género por el otro. Vaya. Y entonces una se queda mirando el cojín mientras ella sale de la habitación y las faldas de su bata hacen el mismo fru-frú, y oh, te das cuenta de que sí, que te lo ha contado una barbaridad de veces pero que no consigues retenerlo. Te levantas, la sigues, está haciéndose un café, entregándose a esa labor con todo su corazón, con total perfección, y quieres pedirle perdón por las veces que lo has olvidado, quizá porque es posible que la hayas entristecido pensando que tendrá que volver a contártelo mil veces más hasta que le des la justa importancia y hagas como ella, tu labor, pero el final de la película hace que los niños comiencen a correr por el pasillo, te los llevas a casa y cuando ya estás allí te das cuenta de que no sabes porqué, pero no lo has hecho.

Sábado, 10 de Diciembre de 2005 02:07. [ + ]. Tema: Visitas paganas al hogar Hay 15 comentarios.

Visitas pagadas al colmo (9)

Los responsables de la nueva Terminal del aeropuerto madrileño de Barajas, contrataron a decenas y decenas de extras para que pasearan por ella y la pusieran a prueba. Es decir, para que arrastraran y facturaran su equipaje, se sentaran en las sillas figurando una espera, probaran los baños, hicieran su cola en las puertas de embarque hasta tomar asiento en los aviones y en definitiva, infinitas otras actividades que ahora mismo ya no se me ocurren y cuyo máximo común divisor es, natural, el uso y disfrute de las instalaciones. Y ahora digo yo como antes dijo aquel, aquí hay una novela.

Las disputas por señora, que no, que yo estaba aquí primero, tan reales y creíbles con localización por parte del personal de vuelo del botiquín más próximo. ¿Está reglamentariamente a mano, sí? Pues adelante con la tensión. Los encargados de las maletas perdiéndolas, así, como el que no quiere la cosa, para seguir después los mecanismos internacionales de búsqueda y felicitarse al encontrarlas; o rascarse pensativamente la barbilla al dar alguna por definitivamente perdida. Las azafatas entrando en la Terminal en grupos de dos, de tres, taconeando como para romper el suelo que es como suelen, aquí estamos nosotras válgame, y riéndole las gracias a su comandante. Comandante que accedería al avión con toda la liturgia y minutos después se bajaría sin haber pisado el acelerador. Y sin despeinarse. Piensen a su vez en la cantidad de niños perdidos, que siempre cae alguno en estas fechas, niño vete por ahí que ahora vamos a por ti; en la multitud de ¿me podría decir dónde está la puerta 11, que como dictaría la lógica, no la han puesto entre la 10 y la 12? Claro, caballero, está en la otra punta a más de veinte minutos de aquí, justo entre la 56 y la 102 (pausa dramática). Todos, todos fingiendo prisas y acelere o calma y parsimonia, sorpresa e indignación. Entre ellos también el típico matrimonio danés de atuendo impecable y puntual, los grupos de japoneses, la excursión de la tercera edad a Palma, la decena de ejecutivos ocupadísimos con sus móviles, pedeás y blutufs haciendo malabares con sus vuelos para poder empalmar, con perdón, al de Bruselas; la pareja de novios grabando sus nombres, que no le importan a nadie, en los bancos de la sala de espera; los dos ingleses de edad provecta que saborean un bocadillo de tortilla de patatas ante los que es imposible especular ni procedencia ni destino; un personaje televisivo o escritor o actor importantísimo al que da mucho miedo mirar no vaya a ser que piense que le vas a intimidar, al final, acercándote. Al final la jungla a escala, y toda ella actuando, interactuando entre sí, ofreciéndose fuego, haciendo durante un rato el paripé. Es un prodigio de las artes escénicas, ¿verdad? Y todo para no dejar ni un cabo suelto.

Pero pensemos también en lo que escapa al control del simulacro. Lo que podría surgir o lo que subyace en todas esas personas. Figúrense si no esas historias de tanto amor en la cafetería, con despedida dramática en las puertas 9 y 10 A, ó 1 y 4 B. Pepita, es que verás, hemos de separarnos, lo nuestro no entra en el guión. Todas de mucha lágrima, como es natural que sea. La cantidad de paisanos que nunca han tomado un avión imaginando que ésta podría ser, ésta sí, si se despistaran y qué sé yo, mi primera vez y lo mismo al final acabo en vaya usted a saber donde, y no he traído ropa mas que de abrigo, figúrate si ahora el avión aterrizara en Cuba, qué papeleta, para una vez, si lo sé la cargo de verano, si es que siempre voy con el paso cambiado. O los que tienen miedo real al vuelo padeciendo por la misma causa, anda que como todo esto vaya en serio verás, pero allí, poniendo la mano por tan noble causa. El que se ha perdido y está de verdad esperando su vuelo y terminará montando un pollo porque hay que ver cómo estamos de locos, a quien se le ocurre. Todo esto, más un largo etcétera de escenas que son de mucho placer imaginar, dentro de un aeropuerto calcando la realidad.

A veces las instituciones se desmarcan y nos ofrecen un boleto literario en blanco, la conexión humana como soporte y banco de pruebas, algún directivo tirando de los hilos de sus títeres, poniéndoles trampas, espiando sus reacciones frente a un retraso o una máquina de café trucada, viciándolos de impaciencia, insistiendo en el rumbo de todas esas sensaciones confusas. Mirándonos como proyecto, como hormiguitas, prendiendo un puro cuando todo sale bien. En fin, que en el aeropuerto Madrid-Barajas están que lo tiran, oiga.

Domingo, 11 de Diciembre de 2005 02:21. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Visitas pagadas al colmo Hay 16 comentarios.

Las joyas de la corona

No sé a ustedes, pero a mí no me dedican una improvisación todos los días. Ésta me llegó por mi cumpleaños en el mes de octubre, y pensé que sería lo justo impedir que acabara sepultada entre los ceros y los unos, dejando constancia de ella y de su autor, una persona dulcísima, magnífico profesional y enorme peatón, en mi diario.

Domingo, 11 de Diciembre de 2005 13:27. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: El gran musical Hay 6 comentarios.

Encuentre las siete diferencias

El zoom dice: Norte de la India, comarca, pueblo, casa humilde, suelo (semi-)alfombrado, señora de parto de su quinto hijo rodeada de vecinas y familiares, complicaciones, horas y horas de trastornos relacionados con deficiente progreso de la dilatación, cónclave familiar y traslado al hospital más cercano a pie (ahí pone a pie) atravesando un río, descalza, caminando durante un par de horas (ahí pone un par de horas), llegada al (pseudo-)hospital de Médicos sin Fronteras en la localidad, camastro, alumbramiento llevado a término asistido por personal médico, regreso a su casa transcurridas dos horas en observación, de nuevo a pie, descalza y recién parida durante otras dos horas para llegar al suelo (semi-)alfombrado y echarse sobre él (como el que se tumba sobre la gloria). Para cuando vuelve a salir el sol, la multípara ya está en el río lavando la ropa de todos.

Anuncios Google: Diamantes Algordanza. Hermoso recuerdo de su Ser Querido. Conversión de cenizas en Diamantes.

Lunes, 12 de Diciembre de 2005 20:52. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Con el dedo en alto Hay 32 comentarios.

Grano, paja, vigas, ojos, etc.

Señoras, señores: "ti" nunca lleva tilde.

Jueves, 15 de Diciembre de 2005 21:16. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Con el dedo en alto Hay 24 comentarios.

¡Un momento!

Saber mantener el tipo cuando las cosas se ponen feas en el terreno sentimental tiene su dificultad. La mayoría, por no decir todas las personas que conozco, se sienten incapaces de mostrar su debilidad, de enseñar la yugular por si les propinan un último y definitivo zarpazo en uno de esos encuentros finales, o en aquéllos otros casuales que se le echan a uno encima antes de dar el plato por cocinado, antes de cerrar la herida. Si les dejan, si se acaba la relación o si han de terminarla ellos mismos, procuran guardarse mucho de sincerarse, y con el miedo en el cuerpo buscan excusas típicas, comportamientos fríos, distantes, y se muerden la lengua para no decir lo que a solas, en casa y agarrados a una toalla de baño, han repetido en su cabeza mil, dos mil veces. Empingorotan el cuello y salen de la escena tan dignos para arrepentirse más tarde, ¿cómo? ¿Cómo puede pasarles eso ante una persona que llegó a ser una extensión de sí mismos, amigo, pareja, amante, lo que sea? ¿Cómo dejar que eso pase? En fin, no miran a los ojos para decir me has hecho daño, me pasa esto, lo otro, me siento así, asao. En descargo de algunos cabe decir que no lo hacen porque los hay con digestiones más lentas, y personas a las que todo les coge con el paso cambiado. A veces es una cuestión puramente formal, pero suele estar contaminada de orgullo confundido con dignidad. “Que no, que no me pongo yo a esta altura para darle la satisfacción.”

La dignidad, como la caridad, empieza por uno mismo. Hay momentos que son irrepetibles, la mayoría, en verdad, y los tequieros que no se digan ahora ya no van a poder decirse más adelante, nos lo debemos, pero con esta luz y bajo este cielo propicios. Lo que se calla ya no se dice nunca, lo que no brote fresco no podrá sacarse más adelante de una lata. También quienes nos han hecho daño deben saberlo, ¿por qué no? Quizá aprendan, quizá aprendamos todos. No hay que tener vergüenza y sí llevar la lección preparada, las conversaciones que se tengan que sean siempre así, de puta a puta. Nada de tener relaciones, pero ni una, en la que el silencio venga a comerse lo que haya sobre la mesa, teniendo más cosas que callar que decir por tristeza, por abismos insalvables a los que ya no haya quien se tire. Tampoco hay tantas cosas que calienten tanto como lo que sale de la boca de quien te importa, tan reales o irreales, pero tan de aquí y de ahora. Esto es lo único importante, aquí y ahora, y así hay que tomárselo, lo que me tenga que hacer daño también para hoy, dímelo y dímelo pronto. No perdamos el tiempo que mañana no existe, ¿quién sabe qué pasará entonces? sólo está lo que hay ahora, ya. Para comenzar, para vivir, para terminar. Los pies al suelo y contarlo. Estás aquí y estos somos tú y yo, este es nuestro momento, a solas en pleno invierno donde sin embargo, míranos, es verano. Un verano más hermoso que el sol bello.


Sábado, 17 de Diciembre de 2005 12:50. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 31 comentarios.

Te pillé

Hay un nonwriter que me está leyendo desde la India.

Domingo, 18 de Diciembre de 2005 13:48. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 36 comentarios.

Feliz Navidad

He llegado prácticamente la última porque llevo desde ayer preparando ricas viandas en la cocina. Por cierto, ya os vale, tanto yo te ayudaré preciosa, descuida que el pavo lo traigo yo, despreocúpate del ponche que te lo llevo hecho, ¡y no he visto ni un triste par de pestañas por mi casa! En fin, aquí dejo la mesa puesta, el que pase que coja un plato y se sirva. Yo no estaré lejos, seguramente ande agradeciendo habernos encontrado en este medio tan grande (qué barbaridad, ¿no? aunque luego sea un pañuelo) y copiando este poema de Ángel González que me regalaron, ahora hace un año, en las tarjetas de vuestros regalos de Navidad:

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tú paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.


Señoras, señores: que no les falte nunca la esperanza.
¡Felices fiestas!

Sábado, 24 de Diciembre de 2005 10:47. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 30 comentarios.

Visita-ción

Una nota simple para detallar dos nombres propios que son citas obligadas: Jesús Miramón y Juan Avellana.

Miércoles, 28 de Diciembre de 2005 10:37. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 1 comentario.

Consommé

Miércoles, 28 de Diciembre de 2005 10:52. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 16 comentarios.

Déjame mirar

Un beso ardiente permite una rebaja en la entrada a las salas de cine en Brasil. Un beso ardiente, literalmente cinematográfico, es suficiente para que una pareja obtenga cada jueves en Brasil un descuento del 50 por ciento en sus entradas a una sala de cine. La promoción ’Beijo na boca’ (Beso en la boca) es la más revolucionaria propuesta publicitaria de la ’Rede Cinesystem Cinemas’, propietaria de 30 salas de proyección en seis ciudades del sur del país y en Río de Janeiro. «La idea de besar para ganar descuento se convirtió desde el lanzamiento, hace un año, en un éxito de público y crítica», dijo Jany Lima, autora de la propuesta y gerente de Mercadotecnia de la ’Rede Cinesystem Cinemas’. Para disfrutar de la promoción, basta que dos personas con más de 16 años y cualquier opción sexual se besen ardientemente frente a la taquilla. «Pero no puede ser cualquier beso. El taquillero juzga y para conceder el descuento debe ser convencido de la pasión del beso», manifestó Lima tras resaltar que la promoción crea «una buena atmósfera entre el público y elimina todo prejuicio, pues vale para toda opción sexual». «El jueves quedó tan agitado en nuestras salas, que ahora representa el segundo día de ventas después del movimiento de fin de semana», dijo la gerente. Hoy digital


Según reza la frase de Calvino que puede leerse aquí a la izquierda, he pasado el año entero intentando buscar y saber reconocer quien o que, en mitad del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio. Cabida y presencia. En esa línea y puestos a entresacar una noticia con la que cerrar el curso, me quedo con la que traigo bajo el brazo: la promoción de los besos ardientes. Podría haber mostrado algunas otras, las había en cartera, pero me ha parecido que ésta tiene capacidad para ilusionar y para calentar, y solo por eso ya merece un imperio. De hecho me ha ilusionado y me ha calentado tanto, que he estado pensando en la figura del taquillero, juez y eliminador, calificador de pasiones, que debe separar el grano de la paja en cuestiones ardientes. Pues que fácil. Pues que trabajo tan gratificante. Parejas y más parejas, unas detrás de otras, a las que les chorrea la pasión por un cuerpo cercano y doméstico, por el cine y por la vida, saliéndose por la boca delante de él. Con lo que eso llena la tripa. Con lo que eso contagia. Pues vosotros sí, pues vosotros no. Le imagino regresando a casa, alcanzado de lleno por la urgencia del amor, y a la pregunta de “¿Qué tal fue hoy tu día?” dando como respuesta un revolcón a la altura. A ver, qué remedio. Así cualquiera. Yo también creo que hay delicias a las que la vida no siempre te invita, y hacia las que ingenua irredenta, elijo mirar. Que ya lo dijo Jaime Sabines: Ocurre que la realidad es superior a los sueños. En vez de pedir "déjame soñar", se debería decir: "déjame mirar".

Juega uno a vivir.

*Fotografía de Helmut Newton.

Viernes, 30 de Diciembre de 2005 15:57. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 21 comentarios.

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